

UNA REALIDAD IMPACTANTE Y
PREOCUPANTE...
En México, durante 2023, el 92.3% de los casos atendidos correspondió a niñas, adolescentes y mujeres, mientras que el 7.7% restante, a niños y adolescentes hombres. Sin embargo, estudios revelan que los hombres podrían representar un 10% o más de las víctimas. Las adolescentes de 12 a 17 años fueron las más afectadas, representando el 75% de los casos. Los niños y niñas menores de 12 años constituyeron el 23.6% del total.
En México la impunidad prevalece en los casos de abuso sexual infantil. De cada 1,000 casos, se denuncian 100. De ellos solo 10% llega a presentarse ante un juez y únicamente 1% recibe sentencia condenatoria.

¿CÚALES SON LAS FORMAS DE VIOLENCIA SEXUAL?




ESTUPRO:
El estupro, como cualquier delito penal, exige que exista una ley que lo tipifique, es decir que detalle precisamente los requisitos para que se constituya. Estos requisitos varían según cada país y según el estado. El elemento común en todas las legislaciones es la edad de la víctima — que debe ser adolescente o menor de edad — y el "consentimiento" de la víctima. Si no hubiera "consentimiento" de la víctima, se trataría del delito de violación.
La existencia de un supuesto "consentimiento" no quita el valor delictivo del acto por involucrar a un/una menor de edad.
Los países y estados difieren considerablemente en los requisitos, variando en cada caso la edad, el tipo de acto sexual y las circunstancias que afectan el consentimiento de la víctima, en especial su inmadurez o su situación de dependencia, así como la existencia de engaño o seducción, tomada en cuenta en muchas legislaciones.
LEY OLIMPIA
La Ley Olimpia es un conjunto de reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal en México. Busca reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciberviolencia o violencia sexual digital. La Ley Olimpia marca un precedente en la lucha contra la violencia sexual, aunque es necesario tener leyes que aplican a todos, todas, y todes sin acabar siendo excluyentes, sino siendo incluyentes para que cualquier persona en México tenga los mismos derechos frente a la violencia sexual.

Ciudad Juárez, capital de la pornografía infantil.
Ciudad Juárez ocupa el primer lugar en la producción de pornografía infantil en México, que produce el 60% de este material en el mundo, según el reporte del 2023 de la organización ECPAT (End Child Prostitution, Child Pornography and Traficking).
Si México es el primer país a nivel mundial en producción y distribución de pornografía infantil, por otro lado, es uno de los principales consumidores de este contenido.

Las 60 vidas del agresor...
60, es el número promedio de vidas de las cuales puede llegar a abusar un agresor sexual a lo largo de su vida. Los casos de agresión aisladas son minoría, y en la mayoría de los casos, cuando una víctima habla y denuncia, otras lo hacen también. Por lo mismo es tan importante hablar de violencia sexual como parte de un trabajo de prevención, pero también para promover espacios seguros para que los y las que vivieron violencia sexual se sientan seguros y escuchados al momento de hacerlo, sin miedo a ser juzgados, criticados y/o revictimizados. Escuchar a las víctimas y denunciar puede permitir evitar 59 víctimas más cuando se reacciona a tiempo y se rompe el silencio. Aún así, nunca es tarde para hablar.


El abuso sexual por parte de ministros religiosos en México es un problema grave y sistemático. A pesar de su magnitud, la falta de datos confiables y la resistencia institucional dificultan su cuantificación. Este estudio preliminar revela la existencia de patrones de encubrimiento y desinformación que protegen a los perpetradores y revictimizan a las víctimas. La complicidad activa de jerarquías eclesiásticas ha socavado la confianza de los fieles y generado una crisis de credibilidad. Es urgente desarrollar metodologías robustas para investigar este fenómeno y garantizar la transparencia y rendición de cuentas por parte de las instituciones religiosas. El abuso sexual clerical en México ha dejado y sigue dejando profundas heridas en las víctimas y sus familias, perpetuando un ciclo de violencia y sufrimiento.
Estudio preliminar: https://www.redalyc.org/pdf/104/10410107.pdf
Violencia sexual clerical.
Erección, consentimiento y agresión sexual:
Un malentendido común.
Es crucial entender que una erección durante una agresión sexual no implica consentimiento ni disfrute por parte del hombre víctima. Al igual que la lubricación en las mujeres, la erección en los hombres es una respuesta fisiológica involuntaria y compleja pero no significan consentimiento. La confusión entre reacción fisiológica, deseo y consentimiento genera una culpa y confusión terrible para las víctimas al mismo tiempo que se usa por los agresores como forma de defensa y por parte de la justicia como prueba a favor del agresor. En otras palabras, seguimos erróneamente, pensando que:
Erección/lubricación = deseo = consentimiento = falta de agresión / delito.
¿Por qué ocurre?
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Respuesta del sistema nervioso: El cuerpo reacciona a la estimulación sexual, incluso si es no deseada, desencadenando una serie de respuestas fisiológicas, entre ellas la erección.
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Miedo y estrés: El miedo y el estrés intenso pueden provocar una respuesta de "lucha o huida", que incluye cambios fisiológicos como la erección.
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Condicionamiento: Experiencias sexuales previas pueden condicionar al cuerpo a responder con una erección ante ciertos estímulos.
Es importante destacar que la erección tal como la eyaculación son respuestas involuntarias del cuerpo y en caso de agresión, NO son una indicación de deseo ni de excitación sexual, como los conocemos en casos de relaciones consentidas y deseadas.

Los hombres y mujeres que han vivido una agresión sexual a menudo se sienten culpables, avergonzados y confundidos por sus respuestas físicas.
Es importante recordar que la culpa nunca recae en la víctima.
Una violencia poco conocida
y poco reconocida...

La violencia sexual en México es un fenómeno profundamente arraigado en nuestra sociedad que, desafortunadamente, sigue siendo poco comprendido y abordado de manera adecuada. A pesar de los esfuerzos por visibilizar esta problemática, persiste una brecha significativa en el conocimiento y la comprensión de la violencia sexual, tanto a nivel individual como colectivo.
¿Por qué es importante entender esto?
Porque genera:
Revictimización: Cuando se culpa a una víctima, es común que experimente sentimientos de culpa, vergüenza y miedo todavía más intensos. Si además se encuentra en un entorno donde no se entiende o se minimiza, puede sentirse más aislada y revictimizada.
Violencia sistémica: La falta de conocimiento sobre la violencia sexual contribuye a perpetuar un ciclo de violencia. Cuando la sociedad e instituciones no reconocen la gravedad de este problema, no se toman las medidas necesarias para prevenirla y combatirla. Esto hace que la violencia sexual se normalice y se vuelva más difícil de erradicar.
Miedo a denunciar: Muchas víctimas no denuncian los casos de violencia sexual por temor a no ser creídas, a ser juzgadas o a sufrir represalias. Esta falta de confianza en las instituciones y en la sociedad en general es una barrera importante para acceder a la justicia. Hasta hoy los gobiernos han fallado en proteger a las víctimas y fracasado en temas como la prevención, el acceso a la justicia, y aplicación de la ley.

El silencio...
aliado de los agresores.
El silencio generalizado ante la violencia tiene consecuencias devastadoras tanto para las víctimas como para la sociedad. Permite que los perpetradores sigan actuando con impunidad, y perpetúan un ciclo de violencia. Los prejuicios arraigados en una sociedad también contribuyen al silencio. Estos prejuicios pueden estar relacionados con el género, la orientación sexual, la clase social o cualquier otra característica que diferencie a un individuo o grupo. La creencia de que solamente les pertenece a las víctimas alzar la voz, silencia las voces de quienes buscan romper el silencio por los demás. Por mostrarse fuertes en una sociedad machista, los hombres son particularmente sensibles a estos prejuicios y se vuelven más resistentes al momento de alzar la voz, víctimas o no.